UN MINUTO PARA MIS PENSAMIENTOS Mi padre con gran ilusión cuando sólo era una niña, colocó el primer libro entre mis manos. Ellos me mostraron un mundo insospechado, desconocido hasta ese momento. Cada nuevo libro frente a mis ojos era un nuevo sueño, una nueva historia que me transportaba hasta los confines más lejanos del universo. Jugué a la ronda bajo el mar con sirenas maravillosas, me transporté por los cielos en naves multicolores y conocí un sin fin de planetas desconocidos. Hoy dejo aquí algo de mí, sueños, realidades, una vida en la que existe el dolor y la felicidad infinita. Para mis hijos que comienzan a vivir y recién están tomando el gusto por la vida, la lectura; conociendo el amor, la belleza de un beso y sintiendo a la vez la realidad que no siempre es lo que quisiéramos; un día sentirán volar y tal vez otro querrán desaparecer. Cuando tenían apenas meses coloqué, igual como lo hiciera mi padre un libro entre sus manos y a diferencia de muchos niños, hoy gustan de la lectura, pueden soñar y creo, aún no pierden la capacidad de asombro que es lo más importante que nos entrega Dios al nacer. Hoy como siempre les pido a ellos que nunca dejen de soñar y sigan volando como cuando escuchaban mis historias en una noche lluviosa y fría y nunca olviden que aunque el amor a veces sea esquivo, siempre aparece por entre los árboles de un bosque o tal vez al dar vuelta una esquina. Los amo más que a nada en el mundo y aquí les regalo algunos de mis sueños. |